Hoy volvemos a hablar de heridas emocionales.

¿Por qué? Porque mucho de nuestro sufrimiento y malestar viene de ahí, de eso que aún no hemos sanado.

Ahora que se acerca el nuevo año nos entra el gusanillo de comenzar nuevos propósitos, nuevas metas, cambios… Hacemos balance del año anterior y nos proponemos dejar de hacer ciertas cosas y comenzar a hacer otras.

Pero imagínate que quisieras cambiar todo el mobiliario de tu casa, ¿Meterías todo el mobiliario nuevo sin sacar el anterior? Imagínatelo, ¡una locura! Sería molesto e incómodo vivir ahí, incluso peligroso (golpes, caídas, peleas por el espacio…)

De modo que te propongo comenzar a soltar lastre, ese que te impide avanzar y te hace repetir una y otra vez las mismas situaciones.

Cuando te caes una y otra vez, la solución «remediativa» será una cremita para los hematomas, pero esto no evita que te sigas cayendo o te sigas golpeando. La verdadera solución viene de trabajar en la CAUSA ¿Qué hace que me caiga o tropiece una y otra vez?, ¿Un agujero en el suelo? Vale, ¿Qué hacemos con ese agujero?

Pero empecemos por el principio … ¡Manos a la obra!

 

¿Qué son las heridas emocionales?

 

Es como una huella psicológica, algo que viviste en un tiempo pasado y a partir de la cuál has generado un concepto de ti misma que la tapa y que te va «sirviendo» para desarrollar tu vida.

Hacemos esto para evitar volver a sentir ese dolor, continuamos utilizando las estrategias que por aquel entonces nos permitieron sobrevivir emocionalmente en el pasado, nos disfrazamos; incluso las hemos tapado y anestesiado de tal forma que ni siquiera somos conscientes de que operamos en base a estas heridas a día de hoy.

Estas estrategias se han convertido en automatismos, rasgos, reacciones emocionales, patrones de comportamiento… que nos limitan, nos bloquean y nos hacen sufrir.

 

Al final lo que tapas, coge poder e inconscientemente creas situaciones que te hacen revivir lo que todavía no has mirado de ti.

 

Si no aprendes a integrarla, cada día se hace más fuerte y más grande. El espejo de la vida y sobre todo «el otro», te devuelve justo lo que te toca aprender haciéndote volver a sentir aquello que no has sanado.

De modo que si no entiendes por qué repites una y otra vez las mismas situaciones, por qué por mucho que quieres no avanzas, por qué reaccionas de la misma forma sin poder evitarlo, por qué reaccionas de forma desproporcionada… la respuesta está en las heridas.

¿Hay algo en nuestra vida que se repite constantemente aunque el escenario o las personas cambien?

Indaga ahí, justo debajo.

 

Cuando eso sucede, nuestro inconsciente nos está hablando y es a través de la experiencia en relación al otro o en diferentes áreas de nuestra vida que podemos reconocer la proyección e interpretación que nosotros vivimos en nuestro interior.

En las relaciones espejo hay un potencial de crecimiento increíble para tomar consciencia de nuestra propia historia.

 

Tras nuestras exigencias y reclamos a los demás, sobre todo en pareja por ese vínculo más íntimo, también están funcionando nuestras heridas:

Reclamamos a los demás aquello que no nos damos, te lo exijo a ti para no tener que encargarme yo, para no tener que asumir mi responsabilidad y enfrentarme a eso que tanto me duele; y así, tapar la herida.

 

Cuando nos relacionamos desde las carencias y las heridas lo estamos haciendo desde el miedo y desde la expectativa de que nos llenen un vacío que solo nosotros podemos llenar.

 

Esto nos llena de culpa, frustración, ansiedad, sufrimiento, ira y obsesión. Nadie puede cubrir nuestras carencias y vacíos emocionales excepto nosotros mismos.

¿Cuáles son mis reclamos y exigencias?

Observa qué estás reclamando a tu alrededor y tendrás mucha información acerca qué te faltó en tu niñez:

 

  • ¿Qué me quedé esperando de papá?
  • ¿Qué me quedé esperando de mamá?
  • ¿Qué me quedé esperando de mi pareja?
  • ¿Cuáles son mis vacíos emocionales?
  • ¿Qué le reclamo a los demás?
  • ¿Cuáles son mis necesidades?
  • ¿Qué quiero evitar sentir?

 

Nuestro dolor origen (infancia), formado por esas necesidades que no fueron cubiertas y las heridas de nuestro niño interno, forman parte de la base a través de la cual nos relacionamos.

Si algo se repite, la llave está en tu experiencia de los primeros años. Vivimos en esa dualidad de evitarlo para no sentirlo y a la vez buscarlo para solucionarlo.

 

Mientras no vayamos a la raíz, el inconsciente y nuestro dolor, funcionarán en piloto automático, repitiendo una y otra vez situaciones en las que sentirnos como ayer para confirmar y argumentar ese dolor, creándose nuestra propia profecía autocumplida.

 

Ahora recordemos las 5 heridas emocionales y qué hacer para sanar cada una de ellas. ¡Ojo! Sanar no significa que desaparezca, significa que ya no controla tu vida.

 

IMPORTANTE: No utilices esta información para etiquetarte ni para justificar y excusar comportamientos autodestructivos ni destructivos. Usa esta información para conocerte, para liberarte de eso que ya no te es funcional y comenzar el camino hacia el bienestar emocional y la paz mental.

 

 

HERIDAS EMOCIONALES

 

HERIDA DE RECHAZO

¿Te sientes rechazada, juzgada e incomprendida?

Es la primera herida que se manifiesta, desde muy temprana edad, incluso desde el embarazo hasta el primer año de edad y se vive con el progenitor del mismo sexo. Es la falsa creencia de «yo NO merezco».

Esta persona se anula, se infravalora y por eso necesita a toda costa ser perfecta y obtener reconocimiento ante sus propios ojos y ante los demás.

Para quien tiene esta herida, ser juzgado equivale a ser rechazado. Esta persona se siente rechazada aún cuando no lo sea.

 

Su carácter:

Le resulta atractivo todo lo relacionado con la espiritualidad, el desarrollo personal, lo astral y el mundo intelectual. Lo material le parece superfluo.

Es intelectual y perfeccionista, no se valora.

Prefiere la soledad, evita recibir atención porque teme no saber qué hacer y que le rechacen.

Busca diferentes medios para huir.

En grupo prefiere no participar y ocultarse tras su caparazón.

Tiende a descalificarse y le cuesta recibir aunque tenga delante de ella todo amor y abundancia.

 

Su máscara: «La huidiza»

Es la personalidad o el carácter que se desarrolla precisamente para evitar el sufrimiento de la herida de rechazo.

Su primera reacción cuando se siente rechazada es huir.

Esta máscara se reconoce físicamente en el cuerpo, es un cuerpo que no desea ocupar lugar. Le es fácil simular que desaparece o que no está muy presente o visible en un grupo.

El mecanismo de defensa es la evasión a través de sobrecargarse de trabajo o la inmersión en la intelectualidad, encarcelarse en la diversión permanente, en presentar una imagen externa perfecta o incluso en el desarrollo personal y la espiritualidad.

La persona huidiza prefiere no apegarse a las cosas materiales, pues éstas le impedirían huir a sus anchas.

 

Su mayor miedo: «El pánico»

No se da cuenta porque huye justamente antes de sentirlo.

En cuanto siente que puede sentir pánico ante alguna situación su reacción es salvarse, ocultarse o huir.

Prefiere desaparecer porque sabe que en el momento en que entre en pánico se paraliza.

Huye pensando que así evita una desgracia. Encuentra buenas razones para justificar sus salidas y sus huidas.

 

¿Cómo se ve sanada?

  • Puedes ser tú misma sin miedo y descubres que eres una persona muy capaz de asumir responsabilidades, dotada de una adecuada aptitud para trabajar.
  • Enorme capacidad para crear, inventar, imaginar y atender a los detalles.
  • Particularmente apta para trabajar sola.
  • Capaz de actuar en casos de urgencia y adaptarse a los demás sin problemas.

 

Estás en camino de sanar cuando:

  • Cada vez ocupas más tu lugar y te atreves a afirmarte.
  • Si alguien parece olvidarse de que existes, no te sientes incómodo internamente ni lo tomas como rechazo.
  • Cada vez es menor el número de situaciones en las que temes sentir pánico.

 

¿Cómo comienzo a sanar?

 

HERIDA DE ABANDONO

¿Sientes temor a la soledad, al abandono y eres dependiente de los demás?

Quienes sufren abandono consideran que no son queridos y por eso intentan llamar la atención.

Esta persona suele sufrir también rechazo por su progenitor del mismo sexo. Algunas personas con esta herida, experimentaron de pequeños una profunda falta de comunicación con el progenitor del sexo opuesto. Para ellas, este progenitor era demasiado reservado y aún cuando se hiciera cargo de ellas, estaban convencidas de que no le interesaban.

(**Aclaro de nuevo: podría ser o no real, la herida surge de lo que se percibía y se sentía desde la posición del niño)

 

Carácter:

Lo dramatiza todo.

Suele desempeñar el papel de la salvadora o el salvador.

La tristeza es la emoción más intensa que experimenta el dependiente.

Teme a cualquier forma de autoridad.

Es el más propenso a convertirse en víctima.

Una víctima es una persona que crea todo tipo de problemas en su vida, especialmente problemas de salud para llamar la atención. De esta forma consigue sentirse importante como para recibir apoyo.

 

Máscara: «El dependiente»

Con esta máscara intenta ocultar su herida.

El dependiente cree que no puede lograr nada por sí mismo, por tanto, tiene necesidad de alguien más como sustento y soporte.

Es fácil reconocer en esta persona al niño pequeño que necesita ayuda.

 

Mayor miedo: «La soledad»

Esta convencida de no poder soportarla.

Por ello se acoge en los demás y hace todo lo posible por llamar la atención. Está siempre alerta para realizar numerosas hazañas para ser amado y que no lo abandonen.

Está dispuesta a soportar situaciones muy difíciles en lugar de ponerles fin por tal de no sentir la soledad. Sus pensamientos en esta situación son del tipo: ¿qué voy a hacer sola?,¿qué será de mí?, ¿qué podría pasarme?

Una de sus características, «la salvadora», le hace asegurarse que la necesiten y no quedarse sola, esto es, «te salvo para que me necesites y no me abandones».

 

¿Cómo se ve sanada?

  • Cuando sana tiene un gozo natural, jovial y sociable, en ella se percibe la alegría de vivir.
  • Sabe lo que quiere, sabe satisfacer sus necesidades, es tenaz y perseverante.
  • Es muy capaz de ayudar a otros porque sabe cómo se sienten.
  • Necesita de momentos de soledad para volver a encontrar su camino.
  • Suelen poseer talentos artísticos.

 

Estás en camino de sanar cuando:

  • Te sientes bien contigo misma aunque estés sola.
  • Cada vez necesitas menos llamar la atención.
  • La vida te resulta menos dramática.
  • Cada vez sientes más deseo de emprender proyectos aunque los demás no te apoyen.
  • Buscas tu autonomía.

 

¿Cómo comienzo a sanar?

  • La herida de abandono también significa que te has abandonado a ti misma o que abandonas a los demás, las situaciones o los proyectos.
  • ¿En qué formas te abandonas?
  • ¿En qué lugar dejas tus necesidades?
  • Reprochamos a los otros todo lo que nos hacemos a nosotros mismos.
  • Mientras sigamos teniendo resentimiento hacia un progenitor (aún inconscientemente), nuestras relaciones con las personas del sexo contrario serán difíciles.
  • Reconcíliate con tu historia.
  • Aprender a crear relaciones conscientes.
  • Sal del modo víctima.
  • Suelta las expectativas.
  • Trabaja en tu amor propio y autoestima.

 

 

HERIDA DE HUMILLACIÓN

¿Sientes vergüenza y eres sumisa?, ¿Piensas primero en los demás antes que en ti?

Esta herida surge entre el 1ro y 3er año de edad. Se vive con el progenitor que se hizo cargo del desarrollo físico del niño, por lo general, la madre o, el padre, cuando desempeña el rol de la madre. Es posible que se vincule con la madre en el ámbito de la sexualidad y la propiedad, y con el padre, en el aprendizaje, la escucha y el habla.

La palabra humillación es la acción de herir el amor propio o la dignidad de alguien. Los sinónimos de esta palabra son: vergüenza, mortificación, sumisión, degradación.

Esta persona se avergüenza de sí misma y teme que los demás se avergüencen de ella. No se dignifica ni se siente orgullosa de quien es y tampoco se considera importante ni especial.

 

Carácter:

Esta persona parece muy controladora, pero ese control está motivado principalmente por el temor a sentir vergüenza de los demás o de sí misma.

No le presta atención a sus verdaderas necesidades, al punto de que desconoce sus propios deseos. Se desconecta de sí misma.

Suele ser hipersensible con lo cual, lo más mínimo le hiere. Esto hace que evite por todos los medios no herir a los demás.

Hace lo que sea para sentirse útil. desea hacer todo por los demás, pero en realidad lo hace para crearse limitaciones y obligaciones.

 

Máscara: «La masoquista»

El niño que sufre humillación se crea la máscara de masoquista.

El masoquismo es el comportamiento de una persona que encuentra satisfacción e incluso placer en el sufrimiento.

Aún inconscientemente, busca el dolor y la humillación la mayor parte del tiempo.

Se las ingenia para hacerse daño o castigarse antes de que alguien más lo haga.

 

Su mayor miedo: «La libertad»

El masoquista está convencido de no saber qué hacer si llega a ser libre a su antojo.

Inconscientemente se las ingenia para no ser libre y, la mayor parte del tiempo, es él quien toma esta decisión.

Al ocuparse de sus seres queridos, cree garantizar su libertad, pues es él quien está controlando cuando en realidad se aprisiona.

 

¿Cómo se ve sanada?

  • Cuando sanas surge lo que realmente eres, una persona audaz, libre y aventurera. De naturaleza generosa, servicial y altruista.
  • Reconoces tus talentos, eres sensual y te permites sentir placer.
  • Buena mediadora y muy objetiva.
  • Reconoces tus necesidades y las respetas.
  • Una persona con gran dignidad y orgullo.

 

Estás en camino de sanar cuando:

  • Te tomas tiempo para conocer tus necesidades antes que las de los demás.
  • Dejas de cargar con asuntos que no te pertenecen y te sientes más libre.
  • Dejas de crearte tus propios límites.
  • Te das tu lugar y dejas de creer que molestas o estorbas.

 

¿Cómo comienzo a sanar?

Para adquirir conciencia de esta herida, el masoquista debe reconocer hasta qué punto se avergüenza de sí mismo o de otras personas, y cuántas personas se han avergonzado de él. También de las numerosas ocasiones en que se humilla a sí mismo; es decir, en qué se rebaja o se siente indigno.

 

 

HERIDA DE TRAICIÓN

¿Te sientes traicionado y temes la separación?

Detrás de una herida de traición siempre hay una herida de abandono.

Esta herida surge entre los 2 y 4 años de edad con el progenitor del sexo opuesto. Es el «tú me vas a engañar y no me fío de ti».

La base es la experiencia de decepción y promesas incumplidas por otros.

El término más importante aquí es «fidelidad», que es lo contrario a la traición.

Ser fiel es cumplir compromisos, ser leal y devoto. Se puede confiar en la persona fiel, pero cuando se pierde la confianza, se sufre de traición.

Cuando algo no sale como quiere, quien porta está herida, se siente traicionado.

 

Carácter:

De personalidad fuerte. Le es muy difícil aceptar cualquier forma de traición proveniente de ellos mismos o de los demás.

Son trabajadores, hacen todo lo que está en su mano por ser responsables, fuertes, especiales e importantes. De poca paciencia y tolerancia.

Se crea expectativas en quienes lo rodean porque suele prevenir todo para controlarlo.

Para estas personas su aspecto físico es fundamental. Con frecuencia emanan un «mírenme». Son muy exigentes consigo mismos.

Viven todo acto de cobardía como una traición.

También les es difícil fiarse de cualquiera.

Rara vez admiten sus temores y prefieren no hablar de sus debilidades.

Le temen a los compromisos. Recibir una negativa significa ser traicionado.

La emoción más recurrente es el enfado.

 

La máscara: «El controlador»

Cuando el niño comienza a vivir experiencias de traición se crea una máscara para protegerse, esta máscara es la del controlador.

Este tipo de control que desarrolla, es para asegurarse de que mantendrá sus compromisos, para ser fiel y responsable o para garantizar que los demás mantengan sus respectivos compromisos.

Cuando vives la herida de traición, te colocas la máscara de controlador, que te vuelve desconfiado, escéptico, defensivo y autoritario debido a tus expectativas. Haces todo lo posible por demostrar que eres una persona fuerte y que no te dejas llevar; aunque en realidad eres muy sensible.

Esta máscara te obliga a hacer todo lo posible por sostener tu reputación hasta el punto de mentir. Olvidas tus necesidades y haces lo necesario para que los otros piensen que eres una persona de fiar.

Esta máscara también te hace proyectar la imagen de una persona segura de sí misma, aunque no corresponda con la realidad y dudes de tus decisiones o actos.

Expresas la rabia con la intención de controlar a tu entorno y evitar que te traicionen. Si los demás no hacen lo que quieres te sientes frustrado y te muestras intolerante.

 

Su mayor miedo: «La separación»

El mayor temor del controlador es la separación en todas sus formas.

Para la persona con herida de traición es sumamente difícil separarse de su pareja, lo ve como una derrota inmensa.

La separación le recuerda que no tuvo control sobre la relación.

Si temen comprometerse es porque también temen la separación. Son ellos mismos quienes no desean comprometerse.

 

¿Cómo se ve sanada?

  • Sale a la luz una persona llena de fortaleza, que brinda seguridad y protección.
  • Cuando sanas descubres tus cualidades de líder y eres capaz de delegar.
  • Tiene la habilidad de hablar en público y un gran sentido del humor.
  • Sabe cómo se sienten los demás y reduce el dramatismo haciéndoles reír.
  • Es apta para percibir y valorar el talento de cada persona, ayudándolos a adquirir más confianza en sí mismos.
  • Confía en el universo y en su fuerza interior.

 

Estás en camino de sanar cuando:

  • No vives con tanta intensidad las emociones.
  • No intentas ser el centro de atención.
  • Cuando cedes y dejas de estar sujeto a los resultados.
  • Cuando te sientes orgulloso de ti aún cuando los demás no te reconozcan.
  • Cuando no te perturba sentir la falta de control, de hecho entiendes que el control es una falsa sensación de seguridad.

 

¿Cómo comienzo a sanar?

La causa principal de una herida es nuestra incapacidad de perdonar lo que nos hacemos a nosotros mismos o lo que hacemos sufrir a otros.

  • ¿De qué formas te traicionas?
  • ¿En qué medida no cumples con lo que te propones?
  • ¿Qué permites de los demás?
  • ¿En qué medida eres tú quien engaña y te engañas?
  • ¿Te muestras como realmente eres?
  • Trabaja en tu gestión emocional.
  • Crea tu historial de logros y reconócete el mérito.
  • Resignifica la vulnerabilidad y trabaja en tus creencias acerca de ella.
  • Trabaja en perdonar a quien te falló y en el auto-perdón.
  • Trabaja en tu autoconfianza.
  • Trabaja el miedo a ser traicionada.
  • Ponte pequeñas metas realistas y cúmplete.
  • Reconcíliate con tu historia.
  • Observa tu comportamiento con los demás y las creencias acerca de ellos.

 

 

HERIDA DE INJUSTICIA

¿Proyectas rigidez?, ¿Eres una persona cuadriculada y fría?, ¿Te suelen decir que no tienes sentimientos?

Detrás de una herida de injusticia siempre hay una herida de rechazo.

Esta herida se crea entre los 3 y 5 años de edad con el progenitor del mismo sexo. Se les reconoce por tener un cuerpo bien proporcionado, físicamente es el que tiene la apariencia más sensual. De alguna forma, esta persona no se sintió apreciada o respetada en su justo valor o cree que no recibió lo que merecía, y entonces creó la máscara de Rigidez.

La persona que porta la herida de injusticia es la que no se siente apreciada o respetada en su justo valor o que cree no recibir lo que se merece.

*También se puede sufrir injusticia cuando se recibe más de lo que se cree merecer.

La herida de injusticia puede ser causada al pensar que tenemos más cosas materiales que otros o por el contrario que no hemos recibido lo suficiente.

 

Carácter:

Procura la justicia y la exactitud a toda costa.

Por su perfeccionismo, el temor a equivocarse es muy fuerte.

No pide ayuda más que como último recurso. No se permite parar, divertirse ni descansar.

El mérito es importante, es optimista y puede reírse fácilmente sin motivo.

La ira, sobre consigo mismo es la emoción más común en el rígido.

El respeto y el honor son para ella de suma importancia.

Tiene dificultades para ser ella misma y cambia sus comportamientos en función de con quien esté. 

Asume más responsabilidades de las que le corresponde,(Hiper responsabilidad). 

Le cuesta sentir placer y disfrutar, y si lo hace, viene enseguida a visitarle la culpa.

Lo bueno y lo malo, lo correcto y lo incorrecto son muy importantes para ella.

Para ellas son muy importantes valores como la equidad, el respeto, la honradez, la nobleza, la neutralidad, la honestidad y el honor. 

Les es difícil amar, dejarse amar y demostrar su amor.

 

Máscara: “La rigidez”

La máscara que crea para protegerse es la de rigidez.

Aunque no lo parezca, las personas rígidas son muy sensibles, pero desarrollan la capacidad de no sentir esa sensibilidad y de no mostrarla a los demás.

Se engañan creyendo que nada debe tocarlos, es por esto que parecen frías o insensibles.

Ésa imagen de frialdad y austeridad le impide sentir plenamente las emociones y en el fondo, anhela que los demás sean cálidos con ella. 

Esa rigidez le hace vivir con muchas reglas lo que hace muy difícil convivir y relacionarse con ella.

Esta máscara te hace ser muy perfeccionista y vivir sentimientos de ira, impaciencia, crítica e intolerancia contigo mismo. Eres muy exigente y no respetas tus límites. Cada vez que te controlas, que te contienes y que eres duro contigo mismo, significa que estás portando tu máscara de rígido

 

Mayor miedo: “La frialdad”

Le resulta difícil reconocer esta frialdad porque se considera una persona cálida que hace lo posible para que todo resulte justo y armonioso.

Suele ser muy fiel a sus amigos. Sin embargo les transmite frialdad por su actitud seca y tensa, sobre todo cuando siente que se le culpa o responsabiliza de algo injustamente.

 

¿Cómo se ve sanada?

  • Cuando sanas descubres en ti una persona creativa, con mucha energía, dotada de enorme capacidad de trabajo.
  • Muy didáctica en su discurso.
  • Encuentra las palabras exactas y justas para decir.no necesita de otros para sentirse bien y consigue afrontar situaciones difíciles.
  • Muy sensible a los sentimientos de los demás sin perder de vista los suyos.
  • Es una persona ordenada y excelente para producir un trabajo que exige precisión. Muy cuidadosa con los detalles.

 

Estás en camino de sanar cuando:

  • Te permites ser menos perfeccionista y cometer errores sin montar en cólera o criticarte.
  • Te permites mostrar tu sensibilidad y llorar frente a otros, sin perder el control y sin temer el qué dirán.
  • Aprendes a demostrar afecto a tus seres queridos.
  • No necesitas demostrar a toda costa tu valía.

 

¿Cómo comienzo a sanar?

Lo primero que debes hacer es admitir el número de veces en que has sido injusta con los demás, y sobre todo contigo misma. Esto será el principio de tu curación.

  • ¿En qué medida eres injusta con los demás?
  • ¿En qué medida eres injusta contigo misma?
  • Reconciliarte con tu historia.
  • Perdonar y perdonarte.
  • Trabajar en tu consciencia emocional.
  • Autoindagación.
  • Trabajar en las creencias acerca del valor de justicia, respeto, equidad, responsabilidad, éxito y fracaso.
  • Trabajar en la gestión de las propias expectativas y responsabilizarte.
  • Trabajar el patrón perfeccionista y las creencias acerca del merecimiento.
  • Trabajar con la culpa y el autocastigo.
  • Trabajo con la flexibilidad.

 

 

PASOS PARA SANAR TUS HERIDAS

Mamá, Papá y cuidadores son el origen, por eso a través de ellos sanamos. Estos pasos funcionan cuando estamos preparados y lo hacemos a consciencia.

 

1. IDENTIFICAR Y RECONOCER TU HERIDA. 

Ahora que las conoces te será más fácil identificar si tienes una o varias de ellas. Sé valiente y  honesta contigo misma, tu herida no eres tú, la identificas y reconoces para poder trabajar y sanarla.

  • ¿Cuándo fue?
  • ¿Qué pasó?
  • ¿Qué me quedé esperando?
  • ¿Qué fue lo que más dolió?

⁣⁣

2. ACEPTAR LA HERIDA 

Solo podemos aceptarla si nos hacemos responsables y conscientes que nos fue dada para evolucionar. De alguna forma el dolor nos hace aprender y crecer, es probable que gracias a las dificultades que un día vivimos, hoy seamos personas fuertes, independientes y valerosas. 

¿De qué cualidades o fortalezas me ha dotado que de otra manera no hubiese adquirido?

 

3. LIBERAR LAS EMOCIONES ENQUISTADAS

  • ¿Cómo me sentí?
  • ¿Cómo me hace sentir hoy?

 

Desde la adulta que eres hoy, habiendo reconocido tu herida y la historia que hay detrás, te puede ayudar escribir una carta a tus padres o cuidadores (en conjunto o por separado) “abriéndote en canal”, liberando aquello que sintió tu niña interior, cómo se sintió, cómo lo vivió… habla de eso que te faltó, pero no desde la culpa y el rencor sino desde el crear consciencia en ellos porque fue desde su inconsciencia desde el lugar en el que te hicieron daño. Permítete sentir.

Se trata de que simbolice ese reclamo que cuando eras niña no supiste hacer, y simboliza que hoy como la adulta llena de recursos que eres cubrirás todas las carencias y faltas de esa niña que fuiste. Liberas tus emociones y liberas de culpa a tus padres o cuidadores para poder hacerte cargo hoy de ti.

 

4. COMPRENDER LAS CIRCUNSTANCIAS Y LA INCONSCIENCIA. 

Papá y Mamá o cuidadores, lo hicieron lo mejor que supieron con las herramientas que tenían. También portaban sus propias heridas y sus patrones de comportamiento y crianza aprendida.

Debemos esforzarnos por comprender las circunstancias que les llevaron a comportarse de un modo u otro con nosotros.

La terapeuta familiar Ulrike Dahm nos invita en su libro “Reconcíliate con tu infancia”, a que nos hagamos las siguientes preguntas:

 

  • ¿Cómo eran los padres de tus padres o cuidadores?(Abuelos)
  • ¿Eran estrictos, exigentes y autoritarios?
  • ¿Hicieron que su padre o su madre fuesen a una escuela y recibiesen una buena educación?
  • ¿Estaban tal vez enfermos sus abuelos o tuvieron problemas de alcoholismo? 
  • ¿Murieron de forma prematura?
  • ¿Crecieron sus padres en medio de una guerra?¿Y tus padres?
  • ¿Qué cosas tuvieron que vivir durante aquella época? 
  • ¿Tuvieron que huir o que luchar por su vida?
  • ¿De qué oportunidades profesionales disfrutaron?
  • ¿Qué es lo que les ha hecho ser como son hoy?
  • ¿Con qué carencias han crecido?

 

⁣⁣A veces, es necesario dejar de verles como padres y verles como los niños que fueron. Esto te ayuda a soltar culpas y rencores y despierta la compasión y liberación de resentimiento.

 

5. PERDONAR

Recupera las cartas que escribiste para liberar las emociones y vuelve a escribir una carta de perdón. Después de comprender su historia propia y encontrar el aprendizaje de la situación, es más fácil conectar con la compasión y soltar los resentimientos. Esto es el perdón.

Lo siguiente será perdonarte a ti misma por haberte dejado gobernar por tus heridas hasta hoy.

¿Quién soy hoy gracias a esa herida?

⁣⁣

6. REPARENTING

Es el proceso de re-aprender el cómo cubrir las necesidades de tu niño interior.

En este proceso aprenderás a actuar como si tu fueras tu propia madre y tu propio padre, a través de atención y observación de tus conductas, tomando consciencia de tus necesidades y cubriéndolas.

  • ¿Cómo quiero relacionarme a partir de ahora?
  • ¿Qué he aprendido?

 

⁣⁣El pasado y la historia personal nos influye pero no nos condena. Podemos trabajar en nuestra historia, y reparar o transformar lo traumático. Parte de la adultez es aceptar y resignificar el dolor de la experiencia de crecer

 

Sanando evitamos repetir los mismos errores de nuestros padres. Si no tomas acción, en el camino te encontrarás con personas iguales a tu progenitor, o en su defecto, te conviertes en él. 

¿Por qué crees que la vida te repite una y otra vez las mismas lecciones, situaciones y personas?

 

Si no sabes reconocer tus heridas, no tienes los recursos suficientes o no sabes por donde comenzar, consulta con un profesional.

Crea una relación de armonía entre tu yo adulto y tu niño interior, solo así estará en equilibrio RAZÓN Y EMOCIÓN.

Nuestro niño interior nos aporta muchísima información que guardamos en nuestro inconsciente y que está operando en forma de automatismos y patrones. Trabajar con esta herramienta es fundamental para sanar nuestro mundo emocional.

Lise Bourbeau en su libro “Las 5 heridas que impiden ser uno mismo” “La Sanción de las 5 heridas” plantea de una forma extraordinariamente detallada las características de cada herida que podemos experimentar en esta vida, aquí te dejo pinceladas de cada herida teniendo en cuenta el criterio de Bourbeau y otras fuentes como Victoria Cadarso “Abraza a tu niño interior”. y Ulrike Dahm “Reconcíliate con tu infancia” 

 

De corazón espero que todo lo que te comparto te ayude a encontrar un poquito de luz y de paz.

Un abrazo.

 

Ya está a la venta «TRABAJAR EN MÍ». Una guía que te ayuda a identificar y transformar cada uno de los comportamientos y conductas que te vienen saboteando, en recursos que te impulsen y te ayuden a ver tu realidad desde otro lugar.

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