¿Cómo te manejas con los conflictos?, ¿Huyes de ellos?, ¿Los evitas?, ¿A costa de qué?

“Huir de los conflictos”, suele ser un tema bastante recurrente en consulta en muchas de sus formas, y cito algunas de las frases pronunciadas:

“…y mira que trato de que nadie se moleste conmigo”, “no se lo digo porque no quiero volver a discutir”, “… no se lo he dicho nunca, pero me molesta y debería saberlo”, “Allí nadie dice nada, no quiero ser la mosca cojonera”…

 

“Estaba evitando el conflicto para estar en paz y he provocado la guerra”.

 

¿Te suena? El conflicto en las relaciones cercanas no solo es inevitable, es esencial. La intimidad conecta a personas que son inevitablemente diferentes, con sus manías, sus costumbres y sus “landias” particulares.

El conflicto es el mecanismo mediante el cual establecemos límites en torno a estas diferencias, para que cada parte se sienta segura con la otra.

Conflicto es la forma en que decimos: «Puedes llegar tan lejos conmigo, y no más».
Hasta que sepamos que podemos establecer y mantener tales límites, nunca nos sentiremos lo suficientemente cómodos como para relajarnos, ser nosotros mismos y abrir nuestros corazones.

 

¿Por qué es tan importante la gestión de conflictos?

 

Porque muchos de nosotros, cuando estamos molestos, nos quedamos en un frío silencio (ley del hielo), escondemos la cabeza como avestruces o explotamos como dinamita. Incluso si nunca reaccionas de esta manera, te garantizo que tendrás que lidiar con personas que sí lo hagan.

La única forma de reducir al mínimo los dramas, es aprender el delicado arte de gestionar los conflictos. Relaciones de calidad = Mayor felicidad.

 

RE-SIGNIFICAR LA PALABRA «CONFLICTO»

 

El primer paso es re-significar la palabra conflicto: Comprender que el conflicto es algo inevitable y puede ser potencialmente positivo. Hay una creencia totalmente equivocada y disfuncional sobre la ausencia de conflictos en nuestras relaciones, asumimos que las “buenas relaciones” están libres de conflictos, y el resultado es que nos abstenemos de establecer límites para evitar peleas, nos retiramos o estallamos emocionalmente cuando ya nos hemos callado demasiado. ¡Los resultados son desastrosos!

No puedo contar la cantidad de relaciones que he visto destruidas por este patrón o la cantidad de ambientes cargantes que se generan en los trabajos por el mismo motivo.

 

Abordar los problemas en el momento en que se deben establecer límites, es la única manera de construir una intimidad o relación sana y duradera.

 

De hecho, te garantizo, que cada vez que discutas un problema con éxito y establezcas un límite con alguien que te importa, los dos os sentiréis más unidos que antes. Eso sí, se debe de hacer bien sino, no funcionará.

Aquí van algunos consejos sobre cómo hacer precisamente eso:

 

ACORDAR UNAS REGLAS

 

Crear un acuerdo sobre lo que constituye una pelea justa. Los participantes escribirán una lista de reglas, la colocarán en un lugar visible y se comprometerán a cumplirlas: «No insultar», «No amenazar”, «Expresar sentimientos y no insultos». Esto no es algo que debas hacer con todas tus relaciones, pero en una relación íntima es muy útil.

En el resto de relaciones se utiliza la comunicación asertiva, al final, lo importante es no acumular los resentimientos, es decir, expresar cómo nos sentimos ante ciertos comentarios o comportamientos:“¿hasta dónde puedes llegar en tu trato conmigo?”.

Estas reglas nos protegen contra el comportamiento abusivo (a todas las partes).

 

TENER ESTRATEGIA

 

Tener una estrategia para afrontar conflictos es una forma de hacerlos breves, limpios y útiles.

 

1. Aprende a gestionar tu IRA.

El conflicto crea enojo y el enojo crea una fuerte reacción de “pelea”. Actuar siguiendo este primer impulso no es una buena idea, respira, da un paseo, despeja la mente… y vuelve para aclarar en frío y comunicar tu límite.

 

2. Dile a esa persona exactamente qué es lo que te molesta.

Esta información debe ser muy precisa y concreta. No sirve de nada reprochar a alguien lo egoísta que es, o lo poco que te valora sin concretar cuáles son esos comportamientos que hace por los que te sientes así. Reprochar generalizando se convierte en un ataque vacío que provoca más conflicto.

 

3. Describe exactamente lo qué necesitas para sentirte mejor.

Esta es la parte más importante de una estrategia de conflicto saludable, es la parte en la que asumes la responsabilidad de ayudar al otro a saber cómo satisfacer tus necesidades o cómo dirigirse a ti sin sobrepasar tus límites. Ponle ejemplos de acciones claras. ¡No olvides ser asertiva!

4. Explica cuáles serán las consecuencias si no se satisfacen tus necesidades o peticiones.

En caso de que la otra persona no esté de acuerdo con tus términos, debes estar preparada para hacer lo que sea necesario para satisfacer tus propias necesidades sin su cooperación. Por ejemplo, si le has dado ejemplos concretos de lo significa para ti hablarte con malas formas y le has pedido que rebaje su tono cuando hable contigo… una consecuencia de no respetar tu petición podría ser que te marcharás.

 

Es importante que las consecuencias que describes sean lo que los psicólogos llaman lógicas y naturales.

Importante: No hagas amenazas exageradas y siempre cumple con lo establecido.

Después de practicar el fino arte de una pelea justa, comenzarás a notar una extraña paradoja: cuanto más cómoda te sientas “peleando”, menos te sentirás obligada a hacerlo.

 

¡La vida no es tan complicada como, a veces, la hacemos!

Espero que todo lo que te comparto te sea de gran ayuda e ilumine ahí donde lo necesitas,

¡Gracias por estar ahí!

Un fuerte abrazo.

Ya está a la venta «TRABAJAR EN MÍ». Una guía que te ayuda a identificar y transformar cada uno de los comportamientos y conductas que te vienen saboteando, en recursos que te impulsen y te ayuden a ver tu realidad desde otro lugar.

¡Únete al canal de TELEGRAM! Un espacio en el que te compartiré herramientas y recursos para reflexionar, crecer y evolucionar juntas. Espero que se convierta en esa ventana donde poder encontrar un poquito de luz que ilumine allá donde más oscuro se ve.

Te acompaño en tu proceso: TÚ eres única y tu proceso es tratado de manera individualizada a través de las sesiones personales nos ocuparemos de resolver tu problema y llegaremos a la raíz que lo causa. Tú pones el objetivo. Yo pongo la estrategia y el método. Te acompaño en tu proceso de transformación e iremos definiendo juntas cada paso, no estás sola. Pregúntame sin compromiso o agenda tu sesión de valoración gratuita.

Conoce todas las herramientas y recursos que he creado para ti. Comienza el camino del autoconocimiento, aprende a indagar en ti, a observarte, escucharte, atenderte… Comprende porqué ves el mundo como lo ves y todo lo que puedes hacer al respecto. Tienes todo en la pestaña «recursos».

Suscríbete a la newsletter y descárgate el método«El camino de regreso a mí. un viaje de vuelta». Con este método, te invito a no quedarte en lo obvio, a leer entre líneas, a rascar en la superficie y mirar qué hay detrás de todo lo que te rodea, de tus reacciones, de las experiencias y situaciones que repites y se repiten en tu vida.

Recuerda que en Instagram y Facebook te comparto herramientas a diario.

Puedes escucharme en «SOY HUMANA», el podcast de @tucambiocomienzaaqui en el que cada semana hablamos de todo aquello que nos preocupa a diario y que de alguna manera nos impide ver todo aquello que sí funciona, que sí va y que sí tenemos. En cada episodio hablamos de cómo lidiar con todo eso que, de alguna manera nos bloquea, nos limita y nos hace olvidar que somos human@s.

 

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle información relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Leer Más