¿Has tenido días en los que no te apetece hacer absolutamente nada? 

Una parte de ti te presiona para que muevas el pandero y te pongas manos a la obra con todo lo que tienes por hacer, sin embargo, tu desgana y tu baja energía solo piensan en tumbarse a simplemente existir y la apatía se apodera de ti.

Si estudias o trabajas desde casa, te habrás visto en esta situación más de una vez. Hay días que eres super productiva y otros días en los que parece que respiras porque no te supone ningún esfuerzo. Esto pasa incluso en los fines de semana, cuando te propones salir a hacer ejercicio, ordenar esto o lo otro, quedar con tus amigos, salir a cenar … pero llega el sábado y lo único que te apetece es tumbarte a ver una maratón de series.

¡Y no pasa nada! NO DRAMA!!

Tampoco es tan grave tener un día de apatía total de vez en cuando y aquí va la primera lección

 

Días poco productivos, de desgana o de bloqueo los tenemos todos. No te sientas culpable ni la persona más vaga del mundo si te ocurre de vez en cuando.

 

Es cierto que cuesta admitirlo, es mucho más “glamuroso” decir que siempre estamos activos, enfocados y llenos de vitalidad. Pero llega un momento en que tenemos que reconciliarnos con esos días o esa parte de nosotros más dispersa y lenta. Es más, no sólo tenemos que aceptar esta parte, sino que tenemos que verle su parte positiva. 

Como ya comenté en un post anterior, es necesario parar a repostar, a recargar las pilas, llámalo como quieras pero una “parada en boxes” puede ser más productiva de lo que piensas.

La clave está en que este estado de baja energía y de desgana no se alargue en el tiempo y para que esto no ocurra prueba con actividades que no requieran de excesiva energía ni mental, ni física, te harán sentir productivo y hasta te pueden recargar las pilas.

 

Actividades que puedes hacer en un día apático total:

 

1. Ordenar.


No hay acción que otorgue más claridad y orden mental que la de ordenar, de hecho recarga la energía, comienzas ordenando un simple cajón y terminas poniéndote a fondo con todos los armarios de casa, ¡te vienes arriba! 

Ordenar es algo que requiere tiempo pero no demasiada energía o concentración, por eso es una de las mejores tareas para los días de baja productividad.

Agradecerás infinitamente haber dedicado tiempo a poner orden en tu entorno, eliminarás los escapes de energía, encontrarás todo a la primera y el mensaje que se envía a tu cerebro es de orden y organización. Sin orden en tu entorno no hay orden mental.



2. Planificar.



Hacer listas de futuras acciones, con sus respectivos tiempos, nos enfoca y nos despeja.

Aprovecha para planificar el día siguiente, la próxima semana o el mes. Quizás es buen momento para hacer revisión de nuestros hábitos, qué he hecho hasta ahora, qué me falta por hacer, qué puedo o quiero hacer a partir de ahora.  

Esta es una tarea perfecta para centrar nuestra mente y despertar nuestras ganas de hacer cosas.

3. Algo creativo.

Las mejores obras de arte, literatura y proyectos empresariales han nacido de ratos de aburrimiento y dispersión. 

Comenzar a hacer algo creativo sin ninguna pretensión nos saca de ese estado de bloqueo y desgana. Puedes hacer actividades como:

Escribir

No hay mejor terapia para descargar nuestros pensamientos y ordenarlos que escribir. No se trata de redactar un buen texto, ni siquiera de hacerlo coherente. Se trata de volcar en el papel nuestra cháchara mental o nuestros miedos y comprobar cómo al cabo de un rato obtenemos una conclusión original que no sabemos bien de dónde ha venido.

Leer

Pero NO lo primero que encuentres por Internet (lo que te hará dispersarte aún más y sentirte improductivo) sino esa lectura que llevaba tiempo esperando, que habías seleccionado previamente. Puede ser una novela para la que nunca sacas tiempo o algún artículo guardado en tus favoritos. Acabar una lectura pendiente también crea esa sensación de haber hecho algo útil al final del día, y como todos sabemos, la lectura siempre es una fuente de nuevas ideas.
 
Tiempo para el placer. 

A veces nuestro cuerpo está desganado porque llevamos días sin hacer algo placentero. Por ello, sentirnos apáticos es una vía para nuestro ser esencial de reclamarnos atención.

Prueba con: 

  • Una sesión de belleza en tu propia casa. La sensación que tendrás al mimarte y cuidarte no tendrá precio y, curiosamente, puede que después te entren ganas de trabajar.
  • Enviar un mensaje o llamar a alguien a quien hace mucho tiempo que no ves. Para estas cosas parece que nunca es el momento y para las que siempre está la frase de “después lo hago”. Puede ser una buena idea para estos días menos productivos dedicarnos a fortalecer nuestras relaciones sociales. Dar nuestro cariño y consideración a otras personas es algo que siempre nos hace sentir bien.
  • Salir a caminar. Solo/a, con otra persona o con tu mascota. Hay pocas cosas tan fáciles y baratas como esta. Salir de casa, sobre todo si nos dirigimos a un parque o cualquier otro sitio con vegetación despeja las ideas.

 

En conclusión, no siempre podemos estar a tope, hay temporadas en las que nos encontramos un poco más bajos de energía y días de apatía total, tenemos que aprender a escucharnos y respetar nuestros ritmos. 

 

IMPORTANTE: Si esta actitud de apatía y dispersión no es algo puntual sino que es la tónica general de tus días… Entonces sí, estamos ante un problema más serio y te recomiendo dar un paso más comprometido, en vez de pasar los días ordenando, planificando o mimándote en el baño.

 

No te quedes sumido en la desgana y ¡toma acción!

 

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