En un post anterior hablamos sobre el Autocontrol “¿Qué es y cómo conseguirlo?” . Es cierto que nos quedamos en la superficie y es por eso que hoy profundizaremos un poco más en las técnicas, trucos, claves y sobre todo en EMOCIONES.

 

Diferencia entre represión y autocontrol

Es importante tener en cuenta que el autocontrol y la represión no son lo mismo, y a veces se confunden. El autocontrol (AUTOCONTROL= gestión, autorregulación) requiere tomar conciencia de las emociones, comprenderlas y actuar en consecuencia para lograr gestionarlas y controlarlas. En cambio, cuando hablamos de represión, estamos haciendo referencia a ocultar las emociones, a obviarlas, no prestarles atención, y esperar a que desaparezcan como por arte de magia, cosa que probablemente no ocurrirá.

A continuación te pongo un ejemplo para que entiendas mejor a qué me refiero: “Estas sintiendo ira y piensas que golpearías o romperías cualquier cosa que estuviese a tu alcance (fruto del estrés y la tensión), pero no puedes hacerlo en ese momento y debes controlarte”, para ello, puedes seguir dos caminos:

 

1. Estrategia de autocontrol: Tomar conciencia de lo que estas sintiendo, aceptarlo, e intentar generar una emoción contraria a través de estrategias como la evocación de recuerdos tranquilos, o simplemente la distracción con cualquier otra cosa que permita reducir la intensidad de la emoción, y por lo tanto, reducir tus impulsos, al mejorar tu autocontrol

2. Estrategia de represión: Apretar los puños, sin ser consciente de lo que te ocurre, y estar pensando todo el rato que golpearías esa mesa hasta destrozarla.

 

En definitiva, resulta evidente la diferencia entre ambos términos, al igual que resultan diferentes los efectos que cada una de estas estrategias generan en nosotros. Por este motivo, quiero enseñarte a no dejarte llevar por tus impulsos, sino también a gestionarlos de forma adecuada.

Si una emoción, como por ejemplo, la ira se estanca dentro de nosotros, sin que seamos capaces de comprenderla y regularla (autocontrol), inevitablemente, esa rabia y furia se adueñará de nuestros pensamientos y conductas, creándonos un estado de ánimo irritable, y dificultándonos la consecución de nuestras metas.

En cambio, si logramos canalizar y controlar la ira que sentimos en un momento determinado, nuestro estado de ánimo cambiará, facilitándonos la consecución de nuestros objetivos.

A continuación, te propongo unos pasos clave que te ayudarán a mejorar tu autocontrol. Ten en cuenta que esto no resulta una tarea sencilla, ni se aprende en un día, sino que requiere de paciencia, esfuerzo, dedicación y tiempo para desarrollarse, así que tranquilo/a.

 

Identificar tus emociones: Claves para el autocontrol

 

Como ya sabes, la clave para el autocontrol de nuestros impulsos radica en el control, la comprensión y el manejo de nuestras emociones y pensamientos.
El problema es que en muchas ocasiones no somos conscientes de las repercusiones que esto puede tener a la hora de manejar o controlar nuestros impulsos, y nos arriesgamos con ello a que sean nuestras emociones y pensamientos los que dirijan nuestras conductas, apartándonos de nuestros objetivos y metas. No olvidemos, que las emociones también se relacionan con la calidad de las decisiones que tomamos cada día, lo cual tiene una gran repercusión en nuestra vida.

Por este motivo, es importante que aprendamos a identificar nuestras emociones, a tomar conciencia de ellas. Si lo logramos, habremos dado el primer gran paso hacia nuestro autocontrol.

Podemos decir que existen dos tipos de emociones: Emociones primarias y emociones secundarias.

– Las emociones primarias son universales (alegría, miedo, ira, tristeza, asco, sorpresa), y la mayoría de las personas somos capaces de identificarlas sin muchos problemas, debido a que conocemos a la perfección sus manifestaciones físicas, y solemos saber que significan.
Por ejemplo: cuando estamos felices nuestro cuerpo se moviliza para buscar experiencias positivas, y cuando estamos tristes, nuestro cuerpo desconecta y no tenemos ganas de nadas.

– Las emociones secundarias son más difíciles de identificar, ya que resultan de la combinación de varias emociones primarias, y sus manifestaciones no resultan tan evidentes y claras como en el caso de las emociones primarias.

 

Una vez hayas aprendido esto, serás capaz de:

– Afrontar las situaciones difíciles con mayor eficiencia.
– Mantener la calma.
– Mayor claridad de pensamiento.
– Mejorar la relación con los demás.
– Controlar el estrés cuando te sientes bajo presión.
– Tomar mejores decisiones.
– Aumentar tu capacidad de concentración.
– Mejorar tu autoestima.
– Mejora tu bienestar emocional.
– Comprender que te ocurre en cada momento y actuar en consecuencia.
– Manejar y regular los “residuos físicos negativos” que dejan ciertas emociones.

 

Por ejemplo, la ansiedad surge de la combinación entre el miedo y la culpa o la vergüenza. Si experimentamos ansiedad, seremos capaces de identificar aquellos pensamientos que nos generan miedo, culpa o vergüenza, y podremos trabajar para cambiarlos, y cambiar por tanto nuestros comportamientos. Así, en lugar de que nos supere la situación y no seamos capaces de controlarla, abandonando al primer intento y haciendo algo que en realidad no deseamos, podremos reducir la emoción, y superar con éxito la situación.

 

Técnicas de autocontrol: Aprende a controlar tus emociones

 

1. Identifica y delimita las emociones que estas sintiendo.

Lleva un “Diario de Emociones”. Consiste en que cuando experimentes una situación que te produzca una emoción que te resulte difícil de controlar, trates posteriormente de rellenar el siguiente registro

¿Qué nombre corresponde a la emoción que he sentido?
¿Que manifestaciones físicas me produce?
¿Qué pensamientos me ha generado?
¿Cómo he afrontado la situación?

Puedes anotar en un cuaderno cada una de estas emociones y su registro, lo cual te ayudará a interiorizarlo. Además, tendrás la posibilidad de consultarlo cuando consideres necesario.

Por otra parte, también te puede ayudar el documentarte sobre las diferentes emociones que existen y cómo se manifiestan. Son numerosas las listas de emociones con su significado las que puedes encontrar por la red, aunque debes de tener cuidado con la fuente donde obtienes la información. Esto te puede ayudar a realizar el siguiente paso.

2. Comprende las emociones que estas sintiendo.

Elabora una lista que incluya las diferentes circunstancias o situaciones que te han podido generar una emoción, y trata de identificar la que desencadenó la reacción emocional.

Trata de buscar la función que trataba de desempeñar esa emoción, es decir, trata de darle un “por qué”.

Realiza un razonamiento acerca de la experiencia, y trata de aceptarla y comprenderla.

3. Regula las emociones que estas sintiendo.

Este es el último paso, el que te permitirá realmente mejorar tu autocontrol. Busca formas que te permitan reducir los estados emocionales negativos y sus síntomas.

En definitiva, se trata de que encuentres aquello que te va bien para regular tus emociones, y por tanto tus conductas. Para ello, deberás realizar un duro trabajo, pero el resultado merece la pena.

 

Algunos trucos para regular estados emocionales intensos son:

Si te cuesta trabajo generar pensamientos y emociones que compensen el malestar generado por un impulso que no puede ser satisfecho, pon distancia, distráete del mismo, y te será más fácil reducir el estrés que genera. Por ejemplo, puedes salir a dar un paseo, o abandonar el lugar por unos minutos, hasta que te sientas preparado para afrontarlo.

 

Ponte a prueba. Cada experiencia es una buena oportunidad para aprender a mejorar tu autocontrol. Trata de ser consciente de lo que ocurre dentro de ti y a tu alrededor en las distintas situaciones de tu vida, y presta atención al resultado obtenido según las diferentes actuaciones que hayas llevado a cabo. Para ello, puedes realizar pequeños registros donde aparezca reflejada la situación que te generó la emoción, lo que pensaste y cómo actuaste. Esto te ayudará a identificar aquellas respuestas inadaptadas, y generar nuevas alternativas.

Finalmente, es muy importante que seas paciente, y que comprendas que no se trata de una tarea fácil, por lo que no debes de frustrarte en el intento.

 

Si sigues estos pasos estarás cada vez más cerca de lograr tu autocontrol, de desarrollar una vida más equilibrada y feliz, porque recuerda que …

 

“Tu felicidad depende de la forma en que interpretas y afrontas la realidad”

 

De corazón espero, que todo lo que comparto, te ayude a iluminar allí donde más oscuro se ve.

Un abrazo.

 

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